“Los Jaukas” cada vez más cerca a estrenar su primer disco – Entrevista con Omar Ponce

Fuente: Radio "Aquisito no más" (https://www.facebook.com/aquisitonomas?fref=ts)

El Ensamble de Música Altiplánica “Los Jaukas” con sus ya varios años de existencia es realmente único en su estilo y propuesta. Si usted algún día cae, de casualidad o a propósito, en un escenario donde se estén presentando solo abra los oídos, cierre los ojos y disfrute del viaje. Huayño pandillero, q’ajjelo, sikuri, ayarachi, kashwa, carnavales… nada se les escapa. Los Jaukas vienen profundizando en repertorios y sonoridades locales del altiplano puneño, y actualmente se encuentran grabando su primer álbum de estudio. Su director, el maestro ayavireño Omar Ponce Valdivia, nos dio detalles sobre las grabaciones y adelantos de lo que traerá este disco.


¿Cómo se concibió la idea de grabar este primer disco con Los Jaukas?
Al inicio el grupo no se había proyectado elaborar un disco. Ha sido un proceso de ir juntando canciones, y en los años que han pasado las orientaciones de estas han sido muy diferentes. Un tiempo el objetivo era la instrumentación, explorar un poco las sonoridades. Pero al incorporar más instrumentos, o la voz y los instrumentos de viento, el repertorio se ha ido para otros lados como en un vaivén. Integrar un charango de otra región ya no tenía que ver tanto con la instrumentación sino con aprender el estilo. Pero sí ha habido una cosa bien clara, de que todo el repertorio esté enmarcado dentro de la cultura altiplánica.
Entonces la idea del disco ha sido hace unos cuatro o cinco años cuando teníamos repertorio instrumental, como para una grabación de recuerdo nada más. Después se estancó la idea pero a la vez el grupo se fue activando en otras cosas. El disco de Edith [Ramos] ha tenido mucho que ver, porque puso el antecedente de lo que podría ser un disco de Los Jaukas[1]. Cuando ya tuvimos la propuesta de grabar estaba el repertorio pero no planificado como disco. Lo que sí de inmediato nos hemos tenido que poner a pensar también en un concepto, en un algo… Incluso hasta qué punto la sonoridad más tradicional estaba o no estaba con eso. Eso ha sido lo más delicado, diseñar la sonoridad de va a tener el disco antes que elegir los temas.
 
Hablando un poco sobre Los Jaukas ¿Quiénes son los que integran actualmente el grupo?
Actualmente el grupo tiene ocho integrantes. Los tres fundadores charanguistas son Christian Carhuancho, Huanko Barreto y Ronald De la Cruz. Ambos actualmente también tocan chillador o mandolina. Luego hemos llamado a Manuel Urbina, que era el guitarrón y que también está ahora como guitarra, y después ellos llamaron a Braulio Choquehuanca que toca guitarra y guitarrón, y a Zenobia Bautista que toca los sikus. Luego estuvo Edith Ramos en la voz y con ella completamos los ocho que estamos ahora. Pero las voces son potencialidades que por la cuestión instrumental pueden estar un poco opacadas, y justamente queremos que no pase eso. Queremos que las voces sean un elemento central, no solo como el cantante del grupo, y que el disco tenga aunque sea un poquito de la potencialidad de cada uno.
¿Entonces quienes están directamente involucrados con la grabación del disco son solo ustedes ocho?
Claro, los ocho integrantes. En algún momento hemos pensado en llamar a otros músicos. Por el momento se ha concretado que hemos llamado a dos músicos para el acordeón, a un acordeonista para cada tema por cuestión de estilo. Tampoco está muy claro si vamos a llamar a más personas. Por ejemplo había algunos temas que se había pensado que eran puros instrumentos de viento, y habíamos pensado hasta en armar una tropa y llamar. Pero igual el tiempo pasa y uno asienta bien la idea y dice no, en realidad este es otro proyecto. Llegará un día que hagamos un disco de solo vientos, llamaremos a otros y nos dedicaremos todos a soplar. El objetivo de este disco es la realidad en la que estamos ahora con el grupo.
 
Antes mencionó que al momento de concebir hacer el disco se habían interrogado sobre cuál sería el concepto guía. ¿Cómo ha intervenido eso al momento de definir los contenidos del disco?
Primero hemos hecho una lista y salieron como treinta temas, de los cuáles ha sido bien difícil elegir quince para grabar. De los quince quedamos en catorce que incluían la composición de Christian, y comenzaron a llegar más composiciones. La de Huanko, la de Manuel, la de Braulio, la de Edith, la de Zenobia. Entonces ha sido bien difícil darle una unidad. Pero más que en el mundo o indígena o mestizo, o de lo quechua o lo aymara. Había que pensar en algo más transversal que es esa vida del Qolla altiplánico, siempre un migrante, siempre un itinerante. En el Qollasuyo no hay una sola sino varias culturas,  entendiendo en el disco de que en el mundo Qolla tú puedes visitar muchos pequeños mundos, muchos mundos diferentes.
Es un poco difícil de dibujarlo en términos etnográficos pero esa ha sido más o menos la idea, de que hay una cosa muy diversa dentro del mismo ámbito altiplánico. Lo que hemos tratado es de equilibrar en lo posible los géneros musicales y también el estilo. Por ejemplo, sin darnos cuenta había más música aymara que quechua. Había una prevalencia de k’ajjelos, había luego huayños pandilleros, temas sikuris, un poco de ayarachi, un poquito de Canchis, un poquito de carnaval, kashwa… ocho géneros según esta planificación. De esto se va a poner más sobre kashwa, una sonoridad más quechua y menos conocida. La inclusión del acordeón ha tenido que ver en eso también, en que haya una clara diferenciación entre un k’ajjelo más urbano y un k’ajjelo más local. El acordeón tiene mucho que ver en esa sonoridad.
¿Entonces, cómo se ha quedado en esta planificación de contenidos?
En la planificación como te decía eran unos quince. Ahora, con lo difícil que ha sido el año pasado tenemos apenas ocho temas grabados. Lo que estamos pensando este año, aunque no lo hemos definido aún, es reducir la cantidad de temas. Por ejemplo me pongo a pensar en montar composiciones nuevas, pero que no estamos seguros que vayan a ser del repertorio del grupo. Entonces puede ahorrarse ese enorme trabajo de concebir una música solo para el disco, y poner cosas que ya se han concretado. Por ejemplo vamos a retomar las kashwas que ya habían quedado fuera, y el plan es poner cuatro temas. Otro tema que también está propuesto es el primero tocamos, el Jawir Kalita, que de repente no tiene ninguna complejidad a nivel musical pero que es significativo. Entonces estamos pensando en un disco de doce temas, trece por ahí.
 
Algo que nos llama mucho la atención es que no son solo canciones, instrumentales o cantadas, lo que hay en este disco, sino que también se incluyen unos relatos o fábulas.
Bueno, en realidad son canciones aymara que hablan de la importancia de un animal en una circunstancia. Por ejemplo hay una canción del gorrión brujo. El cantor le pide concejos al gorrión sobre su destino antes de cruzar un río. Hay una canción en que el cantor le canta al zorro, cómo él logra hipnotizar ¿no? El cantor también quiere aprender algo de esto del zorro. Otra canción, del canario como un ave libre. Es una canción un poco de decepción, el cantor se refugia en el canario y se personifica en él. Y así hay muchas canciones en el mundo aymara, de coger un animal y enaltecerlo, mostrar sus cualidades y luego analogizarse con una situación de la vida. De modo que el aymara tiene la sensación de estar aprendiendo del animalito.
Hemos juntado tres de estas canciones en un solo track, pensado no solo en el texto sino también en el efecto performativo, porque las tres son en aymara. Lo que he hecho con los músicos es grabar un toque, un trémolo, un chillador afinando, una introducción de guitarra hasta la mitad. Con eso se va a componer y se va a hacer encajar. Pero antes del texto hay un brevísimo relato del cantor, como que él está rememorando una experiencia que tuvo. Entonces la música no es solamente la obra musical sino el relato, la explicación, y cómo los músicos se están alistando para cantar esta pieza. Performativamente en cada pieza o tema tocan solamente tres músicos. Pasa a la siguiente pieza y entran en acción los otros tres. Y en la última entran todos con una especie de contrapunto en que el tono va subiendo.
¿Es la misma idea del caminante, del Qolla itinerante, la que ha estado detrás de la inclusión de estas fábulas junto a la música dentro del disco?
Sí, claro, justamente el tema este de los animales ¿no? O sea no hay que pensar en animales, hay una palabra que usan… los señaleros. En esto del caminar no es que uno se abandona a la suerte, sino que cada paso que uno da la vida te puede poner señaleros. Ese señalero puede ser un zorro, ese señalero puede ser un pichitanka, una flor, un río, una piedra, un árbol… algo que te da una señal. Entonces está relacionado a eso, la vida del Qolla con el animal como ente cantor. De eso se trata al final porque el canario, el pichitanka, el lequecho, son animales musicales. En su canto el aymara lee ciertas cosas, ciertos presagios. Es un poco la idea del juego con los animales.
 
¿Qué cosa es entonces lo que busca representar este disco a través de todos estos elementos?, tanto los géneros, como el tema de los animales y la idea de fondo del caminante.
Es difícil contestar eso ¿no? De hecho es en alguna medida una representación de esa diversidad de la música, de las expresiones. Pero ese es un lado nomás. El lado representativo, simbólico, es una dimensión en tanto estamos en Lima… una cosa del artista si se quiere decir así. Pero particularmente yo, talvés porque vengo de allá, le encuentro otro tipo de menciones no solo en el plano de representar, sino en los planos más reales. Yo mismo soy migrante, yo mismo me puedo llevar de un señalero que pueda ser un avión o yo qué sé… un sismo.
Hay cosas reales que no quisiera romantizarlas o teorizarlas y decir que “allá la vida es así”. También hay una vivencia real y en eso yo rescato la vivencia de los chicos de haber ido, de haber pasado vivencias allá tan reales como participar en la Candelaria por ejemplo, tocando sikuri. Montarse en un bus y viajar, y que el bus se malogró y padecer bajo la lluvia. O sea todo lo que es la realidad, que no es un cuento. Yo creo que el disco y el grupo tienen en general esa dimensión vivencial.
Entonces es la representación de algo que no es ilusorio, no es algo romántico. Es algo efectivamente real pero que quizás, desde otro punto de vista, no es tan sencillo de ver y de compartir como algo cotidiano.
Claro. Sobre todo en materia de música o de cultura andina estamos tan expuestos en la capital a estas idealizaciones ¿no? Decir yo vengo, yo traigo de allá el canto de mi abuelito, y de idealizar y contar un poco una historia tierna de allá, sin que uno sepa lo que eso ha sido. Eso lo hemos conversado desde el inicio, que el disco tiene que tener ese lado ya no te diría ni técnico ni artístico ni solo musical. Tiene que tener esa carga que cualquier persona que lo escuche pueda sentir que… ¡Mira! ¡Aquí está sonando algo fuerte! Algo que tiene una vida, que es lo que a veces no se puede planificar ni conducir en un disco pues. Tiene que transmitir algo más que las notas, por ese lado es la expectativa del disco.
 
Finalmente, ¿Tienen ya algún nombre para el disco?
Al inicio habíamos pensado en “Herramienta de las Punas”, más por el simbolismo de que este grupo ha nacido de los charangos y claro, la canción Herramienta de las Punas tiene que ver con los charanguistas del altiplano. Pero en los últimos meses se ha ido esfumando esa idea y yo también la he dejado, porque como está cambiando la fisonomía del disco creo que ya no es tan justa que la prevalencia sea el charango. Yo les he dicho el otro día que hay que pensar un título pero no he querido insinuar nada, entonces todavía no tenemos un título fijo.

[1] En 2012 el maestro Omar Ponce dirigió a Los Jaukas en la musicalización del primer disco de la cantante Edith Ramos, cuyo álbum se tituló “T’ikarisun”.

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